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| Escuchar música puede causar placer |
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| Escrito por Bernardino Isaac Cerda Cristerna | ||||
| Sábado 27 de Junio de 2009 17:01 | ||||
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Introducción Durante un concierto cuando suena tu rola favorita o en el momento en que tocan un solo de guitarra de esos que son de leyenda alguna vez la emoción te habrá llevado a sentir un aumento en la velocidad de los latidos del corazón, la respiración mas rápida, la piel sudando, los músculos llenos de fuerza y la cabeza llena de energía. Todo se debe a una sensación de placer provocada por la música, por diferentes estímulos en el cuerpo que te llevan a una sensación de gloria, una especie de orgasmo musical. No solo el sexo o el chocolate son fuertes estimulantes, también la música causa placer.
Escuchar música puede causar placer.
Hay algo corriendo por el cuerpo cuando tu banda favorita esta tocando en el escenario, la sangre circula a toda velocidad por las arterias y venas. El clímax ha sucedido ya, esta a punto de pasar y lo sabes, la dosis de música comienza a terminarse. Luego viene el momento cuando todo acaba y las luces del escenario se apagan. Entonces sale ese grito desesperado pidiendo más y más “ooootra, ooootra, ooootra”. Regresan los músicos y suenan los acordes de esa rola esperada, en el cuerpo brevemente se detiene la necesidad pero vuelve la euforia. Y después de varios regresos a tocar, la banda se retira porque todo llega a su final, pero en el corazón y en la cabeza sigue la emoción provocada por las rolas que sonaron pues la única sensación igual al salir de una buena tocada es aquella que queda luego de un buen concierto, una especie de estado de placer corporal por estimulación musical.
Como no siempre se puede tener el placer de un concierto existen siempre las opciones de las grabaciones. Los riffs y el interludio apasionado en November Rain, las notas sensuales en Black Magic Woman o la reinventada introducción del Hotel California son dosis controladas que uno puede escuchar una y otra vez para autocomplacencia. Los sonidos de nuestras rolas favoritas causan el mismo placer que tomarse una taza de café o fumarse un cigarro con la ventaja que no manchan los dientes y son nocivos para la salud. Hay muchas acciones corporales detrás de esto, la música es un activador de los procesos biológicos que causan placer. Cuando la música entra en el cerebro produce respuestas desencadenantes de estímulos neurológicos, y estos a su vez, participan en la producción de sustancias productoras de placer. La música se traduce en un una señal nerviosa en la estructura llamada cóclea, localizada en el conducto auditivo de donde viaja a diferentes áreas entre las que hay algunas cercanas al frente de la cabeza. Algunos investigadores como Koelsch y Siebel mencionan que en estas zonas donde el cerebro se estimula por la música son también áreas relacionadas con la percepción de las emociones y de sensaciones agradables o desagradables. (Towards a nerual basis of music perception, 2005). La música también provoca en mecanismo en el cerebro de estimulación/inhibición de sensaciones, según investigaciones de Zatorre (Music and the brain, 2003). Y esto es muy cierto pues se aplica en la vida diaria de forma sencilla. Como ejemplo, al regresar a casa después de un mal día en el trabajo, pones tu canción favorita o tocas tu guitarra viene una sensación placentera y todo lo demás sale sobrando. En esos momentos tu cerebro deja de producir estímulos cerebrales negativos y aparecen las sensaciones agradables.
Interesante es que la ciencia ha encontrado el clímax de las sensaciones brindadas por la música, algo así como un orgasmo musical, al cual se le ha llamado en inglés “musical chills o shivers”(Music and the brain, 2003), la traducción literal sería “escalofríos musicales”. Este choque emocional y físico sucede cuando la música nos prende al máximo, ya sea estando solo, en una fiesta, en una tocada con la banda o en un concierto con miles de personas. Seguramente muchos lo habrán sentido, el corazón palpita mas rápido, la respiración se acelera, la piel suda, los músculos se tensan y la cabeza esta llena de energía. Sujetos en quienes los han percibido describen la sensación como un momento de éxtasis o euforia. Cuando los escalofríos musicales aparecen se producen en el cerebro señales que inhiben las sensaciones negatividad, es decir, uno anda con toda la buena vibra. Esto podría explicar porque en algunas tocadas bajo los efectos de la música algunas personas se suben al escenario para saltar a los brazos de la banda y dejar que centenares de manos te paseen de un lado a otro sin pensar en los buenos agarrones que se llevan o si volverán a ver su billetera. Las zonas cerebrales con actividad durante los escalofríos musicales son las zonas donde se producen emociones agradables o la euforia. En estudios con animales se ha mostrado que las mismas zonas que producen estímulos sexuales o de alimentación se activan con la música (Music and the brain, 2003). Esto explicaría un poco porque una buena canción siempre ayuda a facilitar las cosas del amor.
Otra acción ocurrida en el escalofrío musical es la liberación en el cerebro de sustancias productoras de placer. Al respecto, Menon y Levitin describen a los procesos neuroanatómicos y neuroquímicos como bases para entender “por qué la música tiene un poder increíble para movernos y por qué escuchar música es una de las experiencias humanas mas gratificantes y placenteras”. Estudiando estos procesos, ambos científicos mostraron la liberación de dopamina al momento de escuchar música (The rewards of music listening: response and physiological connectivity of the mesolimbic system, 2005). Esta sustancia se libera también durante las relaciones sexuales o al comer chocolote, dando como resultado la sensación de placer. Otras sustancias liberadas con el estímulo de la música son la endorfina y los endocanabinoides. La primera regula sensaciones de gozo e incluso se le llama “la droga de la felicidad” porque brinda una sensación placentera, los segundos son sustancias producidas en el cuerpo con una composición química muy similar a la sustancia activa de la mariguana. Aunque en estos dos últimos la relación con el placer provocado por la música es aún incierta, se sabe que se liberan durante sensaciones fisiológicas causadas por la música, según lo menciona Boso (Neurophysiology and neurobiology of the musical experience, 2006).
Sin duda la música nos llena de sensaciones estimulantes, por esto es una recompensa para la mente y cuerpo. Al igual que comer un chocolate o una actividad sexual, la música da placer. De modo que si en algún momento las anteriores no se encuentran disponibles, siempre existirá la posibilidad de ir a un concierto, escuchar tu CD favorito y finalmente, sentarte a gozar.
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Hits: 1045 Comentarios (3)
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un invitado
said:
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... Pues si, la musica nos causa placer y cualquier otra emoción...nos transporta. !Sin música y ritmo creo que el mundo sería otro! ¡¡Felcidades por el artículo!! |
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